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martes, 13 de enero de 2009

La Iglesia en América Latina y el Caribe: ¿está edificada sobre roca o sobre arena?

viernes, 26 de diciembre de 2008

Por Pablo Richard**Publicado en el último número de la revista "Pasos" del DEI. Reproducido con permiso


Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.


Y sucedió que cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedaba asombrada de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como sus escribas. (Mateo 7, 21-29, fin del discurso evangélico del monte)


1. La Iglesia ya construida sobre roca: ninguna “tormenta” la puede hacer caer


Hay una roca, un fundamento indestructible, sobre el cual está construida la Iglesia. Ese fundamento en gran medida ya existe. Es lo mejor y lo más sólido que tiene la Iglesia latinoamericana y caribeña. Vendrán crisis profundas y quizás irreversibles en la Iglesia, la crisis está ya a la puerta y puede acelerarse, incluso es posible un repentino derrumbe de toda la Iglesia. Esto es posible, pero también es posible reconstruirla sobre ese trabajo ya realizado que consideramos roca firme sobre la cual podemos construir. En los últimos cincuenta años (aproximadamente) la Iglesia en Latinoamérica y el Caribe, con mucha fe, esperanza, utopía y martirio ha puesto los fundamentos mínimos para construir esa casa sobre la roca, que podrá resistir “lluvias, torrentes y vientos, pero ella no va a caer”. Hay que mirar por lo tanto la crisis sin miedo y con esperanza, pues ya hay un camino trazado y podemos con seguridad seguir caminando por él. El santo Alberto Hurtado decía: “cuando se te acabe el entusiasmo agárrate de la fe”. Creo que ha llegado la hora de la fe.La Iglesia construida sobre roca tiene muchos fundamentos, aquí cito solamente seis que me parecen los más sólidos e indispensables:


a) Opción preferencial por lo pobresOpción por los pobres, marginados, excluidos, desechables, invisibles. Opción por los pobres en la lucha contra la pobreza, sujetos capaces de construir alternativas. Opción por los pobres que son excluidos también por razones de género, etnia, raza, generación y otras que ya se multiplican. Opción por las mayorías (un 60%) que viven en la pobreza y extrema pobreza, aplastados por el sistema actual de libre mercado y su ideología neoliberal (capitalismo salvaje fuera de todo control).Opción por la tierra y el agua, cuyo grito ya no podemos ignorar.Nos dice Jesús:


Arriba los pobres con Espíritu porque en sus manos está la construcción del Reino de los Cielos (Mt 5, 3).


Arriba ustedes los pobres porque de ustedes es el Reino de Dios (Lc 6, 20).


Jesús no solucionó grandes problemas en su época, pero nos enseñó a mirarlo todo desde la perspectiva de los pobres. Jesús no definió el Reino de Dios, pero lo practicó y los Evangelios lo narraron.


b) Opción por una ética de la vida En una ética de la vida lo único bueno, justo, verdadero y bello es que todos y todas, la tierra y el agua, tengan vida y vida en abundancia (Jn 10, 10). Vida que es tierra, trabajo, salud, educación, participación, gozo. Una Iglesia que opta por la vida opta por “una sociedad donde quepan todos y todas, en armonía con la naturaleza” (dicho en Chiapas, México). Una ética de la vida donde el centro sea el “otro”: “yo soy solamente si eres tú”; “si hay para todos, solo entonces habrá para mí” (en contra de la otra opción: “si no hay para todos, que por lo menos haya para mí”). La ética de la vida es además la fuerza inspiradora de todos los movimientos de solidaridad, por los derechos humanos, por la justicia y la paz, por la vida de la tierra, el agua y el cosmos.

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